Ewa en un Cúmulo-nimbo: una supervivencia milagrosa
La noticia ha estado en portadas de periódicos y noticieros centrales de TV en el mundo entero como una de las historias más asombrosas de supervivencia humana jamás vista, y seguramente ya la has leído por ahí, pero aquí va otra vez, esperamos que como una lección para todos los pilotos: ¡Nunca subestimes el poder de la naturaleza!
La piloto top de la selección alemana de parapente, Ewa Wisnierska (35) sobrevivió a rayos, rocas de granizo, temperaturas de 40 grados bajo cero y privación de oxígeno, después de que un cúmulo-nimbo (nube de tormenta) la aspirara a velocidades de +20m/s hasta una altitud de 9642m (según datos de su GPS). El piloto chino He Zhongpin, 42, no fue tan afortunado: en la misma nube y a sólo algunos centenares de metros de Ewa murió fulminado por un rayo a 5900m. Sucedió el pasado 14 de febrero durante el primer día de competición del XC Open en Manilla, Australia, un evento que sirvió de campo de entrenamiento para muchos pilotos top que participarán en el Campeonato Mundial de Parapente que comienza el 24 de febrero. Era una manga de distancia libre y los pilotos fueron advertidos del riesgo de sobredesarrollos durante la tarde. Pero se vio a varios pilotos volando entre dos enormes células tormentosas que acabaron por unirse con gran potencia y aspiraron violentamente a por lo menos 4 parapentes; uno de los pilotos sufrió heridas tras aterrizar bajo su paracaídas de emergencia.
“No te puedes imaginar la energía – te sientes como si fueras nada, como una hoja de árbol subiendo”, dijo Ewa a los medios después del incidente. "Tiritaba todo el tiempo, lo último que recuerdo es que estaba oscuro, podía oír los rayos alrededor de mí. Sabía que estaba en el centro de la tempestad de truenos y no podía hacer nada. Por teoría sabía que las posibilidades de sobrevivir son casi cero, sabía que sólo podía tener suerte, no podía hacer nada... y lo conseguí", contó la piloto. Ewa se desmayó debido a la falta de oxígeno y el frío, y es probable que eso salvara su vida según los médicos, pues su energía corporal se concentró en mantener su corazón vivo. El tracklog del GPS muestra que Ewa continuó subiendo hasta 9.642 metros por más de 25 minutos. En un cierto punto comenzó a caer a 30 metros por segundo y perdió 3.000 metros en pocos minutos, para recuperar el sentido a 6900m. Lo primero que notó Ewa fue que tenía manos, cuerpo, arnés y parapente ¡totalmente cubiertos de hielo!
"Era increíble porque el parapente todavía seguía volando, no sé como era posible porque había granizo por todas partes, en el parapente, en mi silla, y seguía volando...", contó Ewa. "Temblaba de frío y todo, pero pensé que sólo tenía que volar recto y salir de esa nube. Pensaba que necesitaba bajar para entrar en calor". Después de barrenar en una descendencia, la piloto alemana nunca estuvo tan feliz de ver la tierra otra vez y consiguió aterrizar sana y salva junto a una granja. Esperó varios minutos antes de que su equipo la llamara y pudiera localizarla, a unos 60km del despegue, todavía cubierta de hielo.
Después de toda la exposición en los medios que Ewa ha recibido tras el incidente, ha hecho una declaración oficial sobre el asunto:
"Siento que se haya montado todo este carnaval sobre mi experiencia. Podéis estar seguros que eso no lo hice por descuido, pero admito que subestimé gravemente la situación. Me siento feliz de haber sobrevivido, pero no estoy en ningún modo orgullosa de ello. Estoy especialmente apenada por nuestro colega He Zhongpin, que murió durante este accidente", dijo la mujer más afortunada del mundo, que se siente lista para volar otra vez en Manilla en este Mundial.
